
MAGNUM OPUS (significa
"la mejor o más renombrada obra producida por un artista o autor")
Recuerdo cuando era
joven le pedí a Dios que me diera una audición perfecta – para
deshacerme de esta incapacidad de oír. Él me dijo que no. Me dijo
que me la había dado por una razón y que Él no comete ningún error
en su creación.
Nací en Summerland
(Columbia Británica, Canadá) y se me detectó pérdida auditiva
bilateral severa cuando tenía alrededor de 3 años. El regalo dado
por Dios y la oportunidad de la música continuaron a través de mi
viaje por Canadá, Senegal (África) y ahora en el Reino Unido.
“Para los niños
autistas y otros pacientes cuyas incapacidades les hacen difícil
comunicarse verbalmente con sus semejantes, la música puede se un
salvavidas que evita la regresión al infierno del aislamiento
total”. (Terapia Musical en Salud y Educación, Heal y Wigram, p.x)
Este fue mi caso al
inicio de un viaje musical. Una manifestación de la propia
incapacidad de oír para crear habilidades para expresarse a través
de la música condujo a una ventaja de cualidad única. Llevando una
ortodoxia no pura de repertorios dentro de la música y siendo
mayormente autodidacta en piano, mi estilo lleva surcos y melodías
“grabadas en su mente” dentro de la dura dulzura del rock y rastros
de elementos preponderantes de jazz y música popular. Me han dicho
que mi voz lleva un toque de mezcla de Dolores O’Riordan (la voz de
The Cranberries) y Alanis Morissette.
Era el año 2004 cuando
el Señor me llamó a ir a Senegal mientras comenzaba a tener una vida
estable viviendo en una ciudad después de mudarme innumerables veces.
Estaba perdidamente enamorada de un hombre con el cual deseaba
compartir mi futuro. Cuando oí el llamado pensé, “Esto es solamente
por tres meses”. Pues no – El Señor deseaba que me fuera por un año.
A través de un viaje no-tan-placentero y sola por el Senegal, no
tenía idea de lo que debía esperar. “Confía en mí”, dijo el Señor.
Cuando que se acababa, el internado MK necesitaba un maestro de
música para impartir las clases en inglés. Este año de trabajar con
los niños y la música fue una gran bendición y el impacto positivo
que tuvo en mi vida y la vida de otros me condujo al siguiente nivel.
Cuando regresé a Canadá,
esperando regresar a una vida estable y al hombre de mis sueños,
esas esperanzas se hicieron añicos y me pregunté por qué Dios nunca
me había preparado para esto. Le dije a Dios, “¡Nunca hubiera
regresado aquí si hubiera sabido esto!”. Él me contesto, “Confía en
mí, hija mía”. Me quedé en la ciudad y me enteré de una escuela de
música altamente respetable que trabaja con géneros tales como el
jazz, rock/pop y música latina. Fui a la audición, donde vieron mi
incapacidad (es raro que lo haga, pero tenía mi cabello recogido
mostrando mis aparatos para sordos) y se asombraron que yo pudiera
siquiera cantar una nota a tono. El programa de 2 años fue
brutalmente duro, pero el resultado de mis altas calificaciones me
sorprendió más a mí que a mis profesores.
En el pasado y en el
presente he lidiado frecuentemente con la escuela debido a mi
incapacidad. Padecía diariamente dolores de cabeza y frustraciones
porque mi cerebro necesitaba procesar más arduamente que el de una
persona promedio. Gracias a Dios, he ido mejorando.
El programa de 2 años
en Canadá me condujo a la audición para un programa de licenciatura
en música. Dios quiso que yo audicionara para una escuela en
Liverpool en el Reino Unido. Mi respuesta fue: “¡Oh, Dios mío! No
tengo dinero”. La audición iba a darse cerca del terrible momento en
el cual iba a tener lugar mi recital para mi interpretación musical.
Le dije a Dios que no podía audicionar con el loco nivel de estrés
que traía. Luego la escuela me informó que había aplazado mi recital
para 20 días después, con lo cual ya no tenía excusa alguna. En la
audición me fue bien y ahora estoy viviendo en Liverpool asistiendo
a la célebre escuela Sir Paul McCartney.
La historia aún continua y solamente he compartido una pequeña parte
de ella. El Señor no miente cuando afirma un gran designio para
aquellos que los aman. Nunca prometió una vida fácil, pero sí una
vida bendecida. Asiento con mi cabeza maravillándome y asombrándome.
Para los ojos del mundo, soy tal vez un grano de arena en el suelo,
pero para los ojos de Dios soy su “Magnum Opus”.
Traducido
al español por Heidi Rebeca Rauch
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