Gaye Inall

AUSTRALIA


 

Me llamo Gaye Inall. Soy totalmente sorda. Para comunicarme utilizo el lenguaje de signos australiano. Vivo en Australia. Nací con problemas de audición que empeoraron a medida que fui creciendo. Ya no llevo audífonos. Los médicos creen que mi sordera la causó el "agente naranja", un producto químico utilizado en la guerra de Vietnam. Soy la única persona sorda de mi familia.

Todos los demás oyen bien. Mi padre conduce camiones de un estado a otro. Trabaja para una gran empresa llamada "TNT". Transporta coches a otros estados en su enorme camión. Mi madre es un ama de casa. Atiende la casa, cuida el jardín, lava y plancha. Además, está haciendo estudios por correspondencia. Tengo un hermano más joven que yo. Se llama Adrian. Trabaja en una empresa de muebles, por el momento transportando los muebles a las casas. Ningún miembro de mi familia conoce el lenguage de signos, por lo que a veces la comunicación se hace difícil. No vivo con mis padres, sino en una casa unifamiliar que he alquilado cerca de ellos. Me gusta tener independencia. Soy profesora de sordos. Trabajo con niños sordos en High School. Llevo 6 años trabajando aquí como profesora. Me gusta enseñar a otros niños  sordos. Me gusta especialmente la asignatura de "Estudios para Sordos" y llevar a los niños de excursión. También enseño Lengua Inglesa y Ciencias.
En mi tiempo libre soy secretaria de la Asociación de Sordos de Queensland. El año pasado formamos el Club Internacional de Sordos cuando se celebró el Congreso de la Federación Internacional de Sordos en Brisbane. Me encanta ejercer de secretaria. Mi función es registrar las actas de cada reunión y mecanografiar cualquier carta que haya que escribir. También participo en tres subcomisiones: Relaciones Públicas, Enlaces y Juventud. Tengo un enorme interés por la juventud, probablemente porque soy profesora y trabajo con adolescentes. En las áreas rurales no hay muchos medios para los jóvenes sordos. Espero que esta situación cambie pronto.

También trabajo en el equipo de clérigos de mi iglesia. Desde allí dirigimos el Centro Clerical Anglicano para Sordos. Soy la única persona sorda que asiste a St. Matthews, pero eso no es un problema. Hay un pequeño grupo de oyentes que conocen el lenguaje de signos y todos nos llevamos muy bien. El Padre Peter-Christian SSF hace de intérprete para mí en la iglesia. Le estoy muy agradecida por su trabajo porque a través de él descubrí el amor de Dios. Sin sus conocimientos del lenguaje de los signos yo estaría perdida y no sabría nada de mi fé.

Trabajo como monaguilla en mi iglesia. Llevo la cruz al interior de la iglesia. Cuando se lee el evangelio bajo la cruz y la coloco en medio de la gente, y al final del servicio la saco de la iglesia. Me gusta ir a la iglesia y tener la oportunidad de rezar y compartir esos momentos con la gente que tiene la misma fe que yo.

Me gusta leer libros. Ahora estoy leyendo un libro titulado "Sacramentos de la vida, vida de los sacramentos". Es un libro de teología que trata sobre los signos y símbolos que utilizamos. Es muy interesante. Dentro unos días iré al Brookfield Centre for Christian Spirituality para realizar Ejercicios Espirituales.

El primer día será el próximo sábado. Estoy deseando ir. Es la primera vez que voy a hacer Ejercicios Espirituales, así que es nuevo para mí. El próximo año empezaré el primer curso de EFM (Formación para clérigos). Aprenderé un montón de cosas más sobre mi fe, y me ayudará en mi viaje por la fe.

A principios de este año fui la primera persona sorda en Australia que participó en la marcha por relevos para portar la antorcha de los Juegos Olímpicos. Fue muy excitante y muchos amigos sordos vinieron a verme. ¡La comunidad sorda está muy orgullosa de mí! Tengo grandes recuerdos de ese acontecimiento. Pero creo que el recuerdo más vívido es uno del que no tengo foto. Es una imagen en mi mente, de mi madre. Estaba tan orgullosa de mí ese día, cuando bajé corriendo la colina...Había una gran multitud, pero ella permanecía allí entre la gente, con la cámara colgando de su cuello y con una enorme sonrisa. Nunca olvidaré esa imagen.

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